El Collarín de la Maldad

La pedofilia y la homosexualidad han golpeado desde hace décadas a la iglesia católica, quitándole una buena parte de su santidad y erosionando su credibilidad.

Son incontables los escándalos que se han producido en diferentes lugares del mundo, pero hay que decir que el papa Francisco ha sido lo suficientemente severo con los que se inclinan por esta aberración.

padre Julio César Grassi,

Sin  embargo, pese a la existencia de otra corriente también dañina que opera a lo interno de la iglesia católica, cuya conducta se caracteriza por tener estrechos vínculos con oscuros intereses económicos y políticos, las aberraciones parecen haber golpeado muy fuertemente al vaticano.

En los países latinoamericanos no hay seguridad de que estos obispos y padres pertenezcan a corriente tan amante del dinero como el Opus Dei, pero si existe la certeza de que  hay una cúpula de obispos y jerarcas de la iglesia católica que defienden lo indefendible en sus respectivos radio de acción.

En la República Dominicana hemos tenido obispos que han fungido de ideólogos de grupos económicos y sectores empresariales que no se manejan muy éticamente y que cada una de sus acciones parece estar dirigida a hacer dinero.

Un ejemplo contundente de esta situación la constituye monseñor Agripino Núñez Collado, cuya razón para no tener ninguna duda sobre el uso no santo del alzacuello que le abre las puertas en las altas instancias del poder, no sólo económico, sino también político, ha sido la forma en que este jerarca de la iglesia católica ha sido sacado por el vaticano de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Agripino a pesar de que su gran reinado fue cuando se desempeñó como rector de la PUCMM, lo cierto es que su collarín no le crea ningún obstáculo para la consecución de favores que lesionan la sagrada misión de la iglesia.

Núñez Collado se maneja de una manera tan cuestionada que al propio tiempo que es designado como miembro de una comisión para investigar las travesuras de la compañía brasileña Odebrecht, ocupa la posición de vocal en la dirección del consorcio Estrella, socio  fundamental de esta empresa constructora en la República Dominicana.

Núñez Collado ha hecho un uso del collarín  de una forma  que ha estado a la vista de todos, incluso de los que no pueden ver, ya que su nombre circula a nivel de todos los sectores que conforman la vida nacional.

El collarín es usado por muchos obispos y altos jerarcas de la iglesia católica para hacer un trabajo sucio en favor de grupos económicos y  de sus propios mezquinos intereses.

El collarín que identifica a muchos curas, párrocos, obispos y arzobispos constituye, no siempre, su patente de corso para promover la maldad y justificar lo mal hecho.

La iglesia en mano de Lutero.

 

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