La Donación de Sangre como Expresión de Salvación de Vidas.

Por José Cabral

Siempre he dicho y lo he repetido miles de veces que no importa que se me hubiera ofrecido todo el dinero del mundo para que estudiara la carrera de medicina, aunque lo hubiera querido, no hubiera podido, en razón de que no tenía la vocación para la misma.

Sin embargo, siento un gran respeto por los hombres y las mujeres que han escogido estudiar esta carrera y lo que ella implica para involucrarse en un mundo de salvación de vidas humanas, lo cual tiene una dimensión inmedible y extraordinaria.

La carrera de la medicina es inmensamente bella cuando quien la ejerce lo hace apoyado, principalmente, en la vocación y en el juramento hipocrático, que prioriza el espíritu de servir más que de servirse de la profesión.

Estas reflexiones las hago a propósito de que hoy se celebra el Día Mundial de la Donación de Sangre y de las declaraciones y recomendaciones del hematólogo, doctor Julio Amado Castaños Guzmán, quien ha narrado el cuadro que se presenta en la República Dominicana con la donación, comercialización y procesamiento de sangre.

Lo planteado por este profesional de la medicina permite avalar mucho más el cuadro que sufre el país en lo que respecta a la crisis de valores y los altos niveles de comercialización que hoy arropa a la nación, donde todo tiene un precio y ha sido borrada la cultura de servir a los demás.

De sus declaraciones se colige también que el Estado proyecta un nivel de debilidad que lo hace incapaz de cumplir con su rol, apartándolo de la función de diseñar políticas públicas para evitar una serie de males que cada día hacen al país más peligroso e invivible.

Castaños Guzmán habla de la necesidad de crear una nueva legislación en lo que respecta a la medicina de transfusión, ya que éste hoy es un vulgar negocio del sector privado que daña mucho al país.

Es el Estado el que debe tener el control y supervisión de los bancos de sangre en la República Dominicana, tal y como lo establece la Ley General de Salud, dado que bajo el actual esquema  la donación que predomina es la remunerada, no la voluntaria, constituyéndose en una situación vergonzosa y peligrosa.

El profesional de la medicina plantea que una nueva legislación debe establecer controles más estrictos para la autorización de laboratorios que hacen negocios con los hemoderivados, lo cual advierte el peligro al que está expuesto el país ante el fenómeno.

Queda claro que la comercialización de sangre en el país es un gran negocio del sector privado, cuyos intereses prácticamente han anulado la participación del Estado a través de la Cruz Roja Dominicana, la cual luce muy rezagada frente a los poderosos intereses económicos que se mueven en el mercado.

El donante remunerado, siempre en opinión del doctor Castaños Guzmán, lo hace pasible de exclusión, porque se trata de una persona que busca como sobrevivir sin importar las consecuencias de sus actos.

Una buena sugerencia del doctor Castaños Guzmán es que se haga constar en la cédula de identidad personal y electoral la condición de donante de aquellas personas que se conviertan en tales.

El alto índice de accidentes de tránsito que se originan en la República Dominicana y la secuela de muertes como consecuencia de este flagelo, así como la mortalidad materna hacen imperativo que las autoridades nacionales tomen cartas al respecto.

Debe elevarse a un valor cívico la donación de sangre en la República Dominicana, cuya consciencia al respecto debe comenzar a crearse desde la educación elemental y básica para que al cabo de los años en  el país prevalezca una verdadera cultura en este sentido.

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