Crimenes que Revelan una Profunda Crisis de Valores

Por Elba García

El asesinato de dos de sus sobrinas, su cuñada embarazada,  las heridas propinadas a su hermano y el intento de quitarle la vida a su padre  por parte de un hombre que luego se suicidó, es un espejo de un problema muy grave que vive la sociedad dominicana, donde se ha perdido el amor a la vida y se observa una fuerte tendencia en la mayoría de la gente de valorar más un peso que el amor al ser humano, filial y sentimental.

El crimen ha consternado a la población de Sabana Grande de Boyá, donde ocurrieron los hechos, pero este caso refleja hasta qué punto la sociedad dominicana ha hecho crisis.

Cada día  los crímenes son más sanguinarios e impresionantes, cuyas características revelan que la República Dominicana ha entrado en un proceso en el que no existe ninguna compasión ni el más mínimo respeto y amor entre los miembros de la familia y los que conviven en las diferentes comunidades que conforman el territorio nacional.


El crimen y posterior suicidio del homicida ha continuado con la exhumación del cadáver y la mutilación del mismo, incluida su decapitación, dándole una connotación a este caso que sólo es explicable en una sociedad salvaje, muy lejos de la civilización.

Lo penoso de todo esto que la tragedia, porque no merece otro calificativo, se produce por una supuesta herencia que sólo existía en la cabeza del homicida-suicida, ya que se ha podido establecer que la propiedad que genera el crimen pertenece a una hermana del criminal.

Es como si la sociedad haya perdido la lógica de vida de seres que están dotados de raciocinios, porque sólo así se puede entender semejante conducta, pero lo preocupante del fenómeno es de que no se trata de un caso aislado, sino generalizado, porque no hay un  día que no ocurra un asesinato con perfiles que nos dicen que la sociedad dominicana ha entrado en el campo de la irracionalidad y el salvajismo.

Es como si cualquier migaja monetaria esté por encima de los valores familiares, sociales y humanos, porque nadie puede poner en duda que la gente en el país ha llegado a unos extremos en los que diez pesos tienen más valor que los vínculos sanguíneos y de amistad, que se suponen desinteresados.

El horrendo crimen y posterior suicidio de Sabana Grande de Boyá nos advierte de que la sociedad dominicana ha entrado en un proceso de descomposición social, moral, ético y familiar que le pone los nervios de punta a cualquier ciudadano que rija su vida por la sensibilidad y el amor al prójimo.

Este hecho, que además debe constituir una vergüenza nacional por las características que rodean el caso, debe motivar a las iglesias, los partidos políticos y todas las organizaciones de la sociedad civil a iniciar una gran jornada nacional para recuperar los valores perdidos y retornar a los corazones y las mentes de los dominicanos sus raíces de amor, solidaridad y reciprocidad que siempre caracterizaron a la nación.

María Nelly Olivo, Juan Emmanuel Santana Minaya y Ángela María Santana

Esta crisis parece tener una explicación en el  neoliberalismo salvaje que hoy arropa a la sociedad dominicana, donde un peso cuesta más que una vida humana, cuya etapa de mayor desarrollo de esta corriente de la economía ha sido precisamente durante los gobiernos de un partido, como el de la Liberación Dominicana, cuyo fundador, el profesor Juan Bosch, siempre advirtió del peligro que implicaba la misma.

Hoy tenemos que observar a un país como la República Dominicana donde el interés pecuniario ha copado todas las actividades en las que intervienen los seres humanos, y en tal virtud, la mercancía llamada dinero importa más que los buenos sentimientos y la formación académico-intelectual, pese a que esta última constituye la puerta hacia el crecimiento y el desarrollo nacionales, pero sobre todo para la inserción en la sociedad del conocimiento y de la civilización.

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