No hay vía institucional para derrotar la dictadura morada

Por Narciso Isa Conde

Estamos de frente a una dictadura constitucional corrupta y corruptora, acaudillada ahora por el Presidente Danilo Medina, como ayer lo estuvo bajo el mando del ex-presidente Leonel Fernández. Siempre sumisa a la actual estrategia neoliberal del gran capital local y transnacional.

Esta dictadura, a través de su viciado sistema judicial y de sus maleadas entidades de fiscalización e investigación (Ministerio Público, Cámara de Cuentas, Policía Nacional, DNI, DNCD, J2…), garantiza impunidad a todos/as lo/as delincuentes de Estado protegidos/as por el gobierno o asociados al poder estatal; sean funcionarios civiles o militares, o dirigentes políticos y empresarios de diversos calibres.

• LA DICTADURA PUDRE AL EXTREMO INSTITUCIONES Y PARTIDOS.

Todo se manipula desde dos instancias combinadas: la Presidencia de la República y el Comité Político del partido de gobierno y Estado, convertido en una corporación político-económica.

El dominio de esa cúpula mafiosa ha infectado -con sus prácticas clientelistas, nepóticas y bandidezcas- todos los peldaños de la institucionalidad vigente; provocando a la vez la putrefacción del poder constituido a todos los niveles: congreso, alcaldías, judicatura, cuerpos castrenses, cúpulas empresariales, sistema de comunicación…
Danilo es un déspota astuto, sin escrúpulos, escasamente ilustrado.

Una caricatura de Trujillo e incluso de Balaguer, a quien procura imitar en lo taimado y calculador, practicante por demás del neoliberalismo empobrecedor de multitudes y aferrado al reeleccionismo mediante el uso abusivo del patrimonio público y el control absoluto del sistema electoral y de una gran parte de los llamados partidos, mutados a negocios de alta rentabilidad.

El sistema tradicional de partidos también se pudrió, incluido el PRM y gran parte del frente opositor, atrapados sus componentes por su pasado corrupto o por su cretinismo institucionalista, o por ambas penas a la vez.

El PRM redujo a una mínima expresión al PRD para seguir con una parte de los corruptos a cuesta y continuar trillado la ruta de una institucionalidad que impide la alternabilidad incluso entre las derechas y aplasta sin piedad la llamada “democracia electoral”; en tanto que a lo interno la facción de Hipólito Mejía está bajo el influjo del soborno oficial, reeditando el despreciable rol de la facción de Vargas Maldonado.

Por su parte, Alianza País y el Frente Amplio, sin fundamentar los por qué, no se deciden a deslindar campo con un frente opositor infectado por escorias políticas, incluida una facción de la mugre balaguerista. Al parecer una parte de sus dirigentes, atados a un electoralismo infecundo, se resisten a desechar categóricamente la ruta electoral manipulada por el pele-danilismo y la institucionalidad bajo su control.

• SE CIERRA MAS LA VÍA ELECTORAL.

Todo lo que está aconteciendo alrededor del proyecto de ley de partidos, de las primarias abiertas o cerradas, de los padrones contaminados y contaminables, del reparto de los recursos públicos, de las contradicciones Danilo-Leonel y PLD-PRM-oposición y del manto de impunidad que vuelve a proteger a corruptos oficialistas y a corruptos opositores, confirma que no hay vía institucional para ponerle fin a la dictadura morada.

No hay vía electoral porque está bajo control del Presidente de la República y del Comité Político peledeísta; y Danilo y su clan, acaudillando el sistema, se dispone a asaltar más grupos y partidos opositores y a acorralar a Leonel y a la debilitada oposición interna. A eso sirve el esquema de las primarias abiertas con el padrón de la JCE (simultáneas o no), que procuran imponer con muchas posibilidades de lograrlo.

• LA VÍA DEL CAMBIO: DEMOCRACIA DE CALLE.

La vía para derrotar la dictadura morada, para lograr un cambio político sustancial que permita detener este estado de cosas e iniciar transformaciones estructurales profundas, es extra-institucional.

Es la democracia de calle… hasta alcanzar un nivel de presión plebiscitaria que provoque el desplome de este gobierno y de estas instituciones bajo su control.

Democracia de calle es movilización multitudinaria, paralizaciones y demostraciones contundentes, toma del territorio nacional neutralizando la represión y conquistando el corazón de civiles y militares hasta conformar una mayoría aplastante.

Democracia de calle es movilización y paralización en grande acompañada de una propuesta alternativa: una transición democrática que contemple la ruptura del poder constituido, la creación previa del poder constituyente y un gobierno colegiado provisional comprometido a corto plazo con la convocatoria y organización de una ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y SOBERANA, conformada con altos niveles de participación y creatividad popular, destinada a reconstruir la república y la sociedad, y a dejar atrás el nefasto modelo neoliberal.
El partidismo tradicional está descartado para transitar esa nueva ruta.

El poder de convocatoria se trasladó a la formidable confluencia política-social y cultural que está encarnando MARCHA VERDE y ésta, para seguir creciendo en cantidad y calidad, debe en lo adelante dar respuesta progresiva y ascendente a ese desafío ineludible; dado que el fin de la impunidad y la corrupción equivale al fin de este sistema putrefacto y al renacimiento de la republica democrática, soberana y humanamente solidaria.

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