Nuevos y trascendentes retos

Por Narciso Isa Conde

Gran parte del pueblo se ha unido en franca rebeldía contra la corrupción y por el fin de la impunidad, conformando una formidable confluencia de movimientos sociales y políticos-sociales y de ciudadanía responsable y democrática, denominado MARCHA VERDE.

Se trata de una hermosa y potente fuerza sin dueños, que crece sin cesar y avanza en función de la radicalización paulatina de la conciencia política colectiva; defendiendo a la vez su unidad en la diversidad con fervor e intransigencia y contra todas las inevitables querellas y tumultos internos.
Sus marchas multitudinarias han estremecido al país y alertado al mundo.

Sus éxitos son indiscutibles y ascendentes, aunque el gobierno y las instituciones judiciales se resisten –y lo seguirán haciendo- a satisfacer en lo más mínimo los reclamos de este vigoroso movimiento.

Sus iniciativas para que el régimen de corrupción e impunidad rectifique han sido consistentes, sabias, precisas…chocando con un muro de intransigencias.

Sus métodos han sido despojados del más mínimo tono violento y dotados de la mayor transparencia.
Sus reclamos han sido justos y bien ponderados.

Sus propuestas de reformas y sus iniciativas legales han tenido un amplísimo respaldo de la sociedad y una intransigente, tozuda y esencial resistencia de los gobernantes de turno y de las instituciones que controlan.

• CRECE LA CONCIENCIA POLÍTICA COLECTIVA.
Su impactante accionar y la soberbia oficial que se le opone han creado un nuevo momento político en el que amplios sectores de la sociedad va comprendiendo que en el marco de este sistema judicial y de esta institucionalidad ilegitimada por la corrupción desenfrenada y generalizada, no es posible ponerle fin a la impunidad ni detener la delincuencia de Estado y el conjunto de males que corroen la entrañas del poder dominante y se revierten contra el pueblo empobrecido en dramáticos déficits en salud, educación seguridad social y ciudadana, alimentación, transporte, vivienda…

Este primer periodo verde ha servido para que el pueblo dominicano avance significativamente en el entendimiento de que en el marco de este sistema electoral al servicio de esta dictadura político-estatal, corrompida y regenteada por la cúpula de un partido-corporación (PLD), asociado a todo lo peor, no habrá salida favorable a su clamor de justicia y bienestar social y de que, en consecuencia, será preciso derrotarlo en las calles.

Estos días estelares ha sido pues sumamente útiles para que una parte significativa de nuestra sociedad se abrace a su MARCHA VERDE y cifre sus esperanzas renovadas en la firmeza, el crecimiento y la expansión en calidad y cantidad de este movimiento; desechando inteligentemente de más en más la ruta del partidismo tradicional de todos los colores, responsable también de la degradación de la política y de la ya crónica corrupción estatal.

En estos días todos los entuertos que se mueven alrededor de la ley electoral y la ley de partidos, incluidas las controversias espurias en torno a los posibles padrones y las apropiaciones del financiamiento electoral, han reforzado esa percepción popular.

• SE INICIA UN PERIODO DE GRANDES RETOS.
Estamos en un periodo de luchas ascendentes y de creación de nuevas fuerzas contestatarias, y se ha conformado una nueva coyuntura que es preciso analizar para seguir acertando y creciendo en calidad y cantidad.

En su íntima convicción, cada vez menos personas, esperan que este régimen corrupto decida desmontar el blindaje y ponerle fin a la impunidad que protege al propio presidente, a los altos funcionarios civiles y militares, a los políticos y empresarios mafiosos y a toda la delincuencia sistémica.

Muchos, muchas/os verdes se interesan ahora por la búsqueda colectiva de una salida a esta contradicción y por darle un Norte trasformador al movimiento, que dé la respuesta política adecuada a esta insolente resistencia oficial al cambio de rumbo.

Crece así la idea en nuestra sociedad de construir una alternativa extra-institucional, de proponer cambios estructurales, que desde el ejercicio de la democracia de calle y acompañada de una actitud de ruptura y desplome de esta institucionalidad, posibilite recrear el Estado dominicano por la vía del establecimiento de un gobierno provisional, transitorio, comprometido con la convocatoria de una ASAMBLEA CONSTITUYENTE SOBERANA.

Marcha Verde está ante nuevos y trascendentes retos, si aspira a seguir ganando la confianza del pueblo.

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