Preocupantes Revelaciones

Son definitivamente preocupantes las revelaciones de la actual Junta Central Electoral en lo que respecta a las elecciones del 2016, en las que la companía que le vendió los equipos tuvo el control de los comicios, lo cual sirvió para cualquier manipulación de los mismos.

Esto es mucho más grave que lo que cualquiera puede pensar, ya que estas irregularidades comprometen seriamente los resultados de las pasadas elecciones, en las que Danilo Medina supuestamente ganó abrumadoramente.

El manejo de los equipos, que fueron vendidos por la compañía Indra por 39.7 millones de dólares, constituye una verdadera estafa en contra del Estado y de la sociedad dominicana.

Habría que preguntarse cómo Roberto Rosario, que presidió la Junta Central Electoral en ese momento, se prestó a semejante juego, y en consecuencia a ser el responsable de la negociación con la companía Indra, la cual todavía alega que se le adeudan unos seiscientos millones de pesos, pese a que ya se le habían entregado otros veinte millones de dólares.

Rosario está obligado a darle una explicación al pueblo dominicano de esa conducta que compromete seriamente la democracia.

Esta revelación pone en entredicho la elección de las actuales autoridades nacionales, porque el control de la votación del 2016 estuvo en manos de una companía extranjera que tenía un contrato multimillonario con los arbitros de los comicios, pero que los términos del mismo están llenos de sospechas e incertidumbres.

Lo menos que debía ocurrir es que Roberto Rosario y todos los pasados miembros del órgano comicial sean procesados judicialmente, naturalmente luego de la presentación de una querella formal de los actuales incumbentes de la Junta Central Electoral, la cual se prestó a traspasar a una empresa extranjera, inculpada de fraude en otros países, la responsabilidad de controlar el mecanismo que establece la democracia para que los dominicanos puedan darse sus autoridades nacionales.

Con esta denuncia todo el proceso electoral del 2016 ha quedado en duda.

Que una empresa privada extranjera tuviera el privilegio de recibir los resultados de los colegios electorales para luego pasárselos a los técnicos de la Junta Central Electoral, plantea un problema tan grave que cuestiona la legitimidad de esas elecciones, porque pudieron haber sido manipuladas.

Este es un problema de una dimensión que deja muy mal parada la mal llamada democracia de la República Dominicana.

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