Una Vergüenza Nacional

Por José Cabral

La información de la comisión de un gran robo en el departamento de Farmacia del hospital regional universitario José María Cabral y Báez, constituye una demostración más de la grave crisis que afecta a la sociedad dominicana.

Hasta ahora se habla de unos dos millones de pesos en medicamentos sustraídos del centro asistencial, pero el monto podría ser mucho mayor.

En el Cabral y Báez hay precedentes de la sustracción de sus propiedades y, sobre todo, de imponer la impunidad que se ha convertido en una plaga nacional.

Siempre se dijo que el robo de un ventilador propiedad del hospital terminó en una clínica privada de Santiago, pero las autoridades del Cabral y Báez como del Ministerio Público se hicieron de la vista gorda y todo culminó en el olvido como pasa regularmente en la República Dominicana.

Los medicamentos robados han sido valorados en dos millones de pesos, pero es posible que se trate de una verdad a media.

En el país nunca se sabe toda la verdad, principalmente, cuando se trata de casos que tienen que ver con el patrimonio público.

Es un robo, así como el anterior, que merece que a los responsables se les aplique todo el peso de la ley.

El hurto en el Cabral y Báez tiene el agravante de que es un hospital para gente muy carenciada, mucha de la cual muere por no tener mínimos recursos para comprar algún medicamento necesario para mitigar su dolencia.

Evidentemente que ese robo proviene de una red de delincuentes de la que forman parte algunos miembros de su personal.

No debe existir ninguna duda de que los medicamentos han tenido como destino alguna clínica privada que se los ha vendido a pacientes que los han pagado muy caros.

Ya se habla de la suspensión y posterior apresamientos de una serie de sospechosos, que de tenerse pruebas en su contra deben pagar sus inconductas muy caras.

Ojalá que no se trate de chivos expiatorios para tapar a los que, sin ninguna piedad, se inclinan por hacer lo mal hecho, ya que cuentan para cometer sus tropelías con sectores enquistados en el poder, lo cual se constituye en una garantía de una total impunidad.

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